Afirmamos que esta acción de Dios está dirigida hacia el hombre, en quien Él creó posibilidades de libertad, creatividad y amor, que fueron plenamente realizadas en Jesucristo.
Afirmamos que el hombre está llamado a realizar la voluntad de Dios y nosotros, como cristianos, con esta comprensión, debemos comprometernos en la búsqueda activa de un orden económico - social que no limite, sino que estimule las posibilidades humanas para el bien.
Afirmamos que el sentido de nuestra vida está dado en el servicio y la liberación de nuestro prójimo, con quien Jesucristo se identifica.
Afirmamos que el hombre se encuentra alienado en todo sistema económico - social que lo transforme en instrumento del mismo, impidiendo la formación de una comunidad en la que los recursos naturales y los productos del esfuerzo humano sean aprovechados íntegra y equitativamente, en la que todo hombre tenga acceso a las condiciones que posibilitan una vida verdaderamente humana, sea partícipe de la cultura y de la educación, y tenga la posibilidad de expresarse creativamente.
Afirmamos que es nuestro deber trabajar por alcanzar tal comunidad y vivir de acuerdo a lo que vemos en Jesús, en quien el Reino del amor, verdad, libertad, justicia y paz, se hace presente entre los hombres.
Afirmamos por lo tanto, que debemos ejercer una crítica activa, oponiéndonos constructivamente a todo sistema que esté basado en el egoísmo, la hipocresía, la represión, la injusticia y la violencia institucionalizada.
Afirmamos que es nuestra responsabilidad buscar permanentemente una renovación total que modifique el estado de cosas existente, fruto del pecado, a la luz de lo que entendemos debe ser la vida humana, cual fuera expresada en Cristo, y no limitarnos a actos de beneficencia, y mucho menos sancionar con nuestra bendición aquellas formas de supuesta caridad que degradan la personalidad humana, ni conformarnos con mejoras que no conducen al propósito de Dios respecto al destino humano. Guardar silencio frente a la necesidad, a la injusticia y a la explotación del hombre es traicionar a Cristo.
| Juan Wesley |
¿Y qué crees tú que es la santidad?
Es tener pureza de corazón y de vida. Es compartir el mismo sentir que hubo también en Cristo, para poder así andar como él anduvo.
Es amar a Dios con todo nuestro corazón, y a nuestro prójimo, a cada persona, como a nosotros mismos; es hacer con los demás, en todo momento, las cosas que quisiéramos que los demás hagan con nosotros.
La condición mínima de la santidad es hacer el bien a todas las personas, y no practicar el mal por palabra ni por acción. (La vida cristiana)
El evangelio no reconoce ninguna religión que no sea social, ninguna otra santidad que no sea la santidad social. (refiriéndose a lo que le parece ser la religión privada de los místicos)
Trataré de demostrar que el cristianismo es esencialmente una religión social, y que tratar de hacerlo una religión solitaria es en verdad destruirlo.
Por cristianismo quiero decir ese método de adorar a Dios que Jesucristo reveló a la humanidad.
Cuando digo que ésta es esencialmente una religión social, quiero decir que no sólo no puede subsistir sino que de ninguna manera puede existir sin la sociedad, sin vivir y mezclarse con los seres humanos. (sermón 24)

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